2 de abril, año 33
Getsemaní
Ya duermen. Les pedí una hora, solo una, pero me han dejado solo con este frío. No los culpo; ellos no entienden lo que viene. A decir verdad, yo tampoco estoy seguro de entenderlo.
El silencio de mi Padre es una sentencia. Le pedí que detuviera esto, pero sigo bajo los olivos. Supongo que esa es Su respuesta. Lo que ocurra mañana no es para mí; es para lo que viene después.
Tengo miedo. Eso no lo escriben mucho.